Y si un día se reanima a un paciente criopreservado?

Interrogantes sociales

Debido al mismo cariz del tema criogenización y su irrefrenable capacidad para abrir debates y polémicas, hay que decir que cuanto más público es y más detalles se conocen acerca del procedimiento, más preguntas y especulaciones de todo tipo se manifiestan. Estos interrogantes no necesariamente representan posturas a favor y en contra, como vimos en el tema anterior, sino como formas de ver una técnica que supera el límite de los descubrimientos médicos que se vinieron dando a lo largo de los años para el combate y a veces, cura, de enfermedades graves.

En este contexto, hay quienes ven en el hipotético éxito de la criogenización, un auténtico golpe de knock out a las religiones y, por consiguiente, a la creencia de un Dios como “creador” y “dueño” de la vida y muerte de los hombres. Cumplir el objetivo de criogenizar a las personas y darles una “vida eterna”, sería para muchos, la forma más fácil y directa de desmontar la idea instaurada en la sociedad durante siglos, de que la creencia en Dios y su palabra, es la garantía de la vida eterna, pero en otra dimensión. De este posición surge la pregunta: Si no existiera la muerte, ¿Necesitaría el ser humano creer en un Dios y en una vida eterna?

Lo cierto, en relación a esta opinión, es que la iglesia no se ha pronunciado de manera oficial al respecto. Sin duda, las altas jerarquías de la iglesia tienen una postura al respecto, pero hasta el momento no ha trascendido.

Otros se preguntan qué sería del hombre vuelto a la vida, pero desde un punto de vista más personal, ¿Qué harían cuando despierten sin una familia, sin amigos, y en un mundo que no tiene nada que ver con el que conocen? Sostienen que a partir de esto se generaría un nuevo problema social; el de tener varios miles de zombis divagando por nuestras calles sin saber a qué vida pertenecen.

Como otra muestra de la impresionante repercusión que ha generado la práctica de la criogenización en algunos sectores de la sociedad, están los que afirman que a pesar de los progresos que se pueden lograr a través de la ciencia y la tecnología, la naturaleza siempre ganará la partida, ya que todos los intentos de inmortalizar al hombre están dentro de lo antinatural. Asimismo, esta posición respecto a la criogenización, va de la mano con la que atribuye al hombre una carga considerable de soberbia y altivez, que se forjó de la mano de los avances que ha logrado desde el Renacimiento, pero que a la vez, lo han puesto en una posición de amo y señor sobre todo, incluyendo la voluntad de la naturaleza humana, más allá de que ésta haya sido determinada o no por Dios, según las creencias personales.

Desde un punto de vista más psicológico, y en cierta concordancia con lo anterior, están las posturas que sostienen que el hombre nunca ha podido asumir que es “eternamente mortal”, y que además, jamás descubrirá el código genético de la inmortalidad porque éste no se encuentra al alcance de la ciencia, sino que está en otro lado.

Pero para las últimas dos posiciones mencionadas, existen los representantes de su antinomia, aquellos que se preguntan: ¿Cómo el trabajo para obtener una técnica médica para salvar vidas de hombres, mujeres y niños, puede ser “negativa”?, ¿Qué tiene de admirable mantenerse impotente frente a la partida de nuestros seres queridos sin poder hacer nada? Por esto, para este grupo, lo que la criogenización produce es una oportunidad de vida en lugar de muerte, y de hecho, consideran esta técnica con altas probabilidades de lograr su objetivo, y a la vez, como una muestra incomparable de humanidad y sensibilidad por la vida humana.

Estos defensoresde la criogenización, agregan que de lograrse la misma, sería el fin del “inmenso y global sufrimiento humano”.

Lo cierto es que, cuanto más escuchamos las creencias y argumentos que rodean a la criogenización, más contemplamos el choque frontal entre las mismas, todo en medio de la falta de pruebas convincentes de la técnica en cuestión y sus representantes.

Pero pese a esta falta de pruebas, algunas informaciones apuntan que son cada vez más los ciudadanos británicos que apuestan por la criogenización en los últimos años, tal como lo reveló un prestigioso periódico del país. Esta tendencia ha sido propiciada por los “planes” de pago y bajada de tarifas para hacerlas más asequibles a la mayor cantidad de rentas posibles. En este sentido, la cuota de 10 euros por semana que cobra Cryonics Institute para asegurarle a sus clientes una conservación y reanimación adecuadas después de fallecidos, ha desencadenado un especial interés entre los creyentes en el procedimiento.

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